jueves, 8 de junio de 2017


La suma de sectores representa a la totalidad de la población electoral de un país?

por   Maria Gregori



Todo ciudadano del nuevo milenio para poder articular y organizar la información, la debe percibir y concebir en su contexto, en lo global (la relación todo-partes), dentro de una realidad multidimensional, compleja[1]. Una información desunida, dividida, sectorizada en un contexto local reductivo como el existente actualmente en Venezuela, puede arrojar falsos problemas o falsos dilemas, que nos alejan del ejercicio central del Homo Sapiens Sapiens: PENSAR. 


Un contexto local reductivo que denominamos <ambiente crísico> es aquel en que, bien inducido-virtual o experimentalmente- o por mala gestión, a una población se le restringen sus grados de libertad, se le afectan durante periodos prolongados sus hábitos y costumbres relacionados con la satisfacción de necesidades y seguridades básicas, es decir, sus referentes culturales, su lógica de pensamiento en lo que concibe como valor: El valor de uso, de cambio, de equivalencias , en general, e incluso, el valor de existir y debe pasar a estrategias de sobrevivencia en un ambiente hostil. A lo interno del ser: miedos, angustias, estrés, cansancio, insomnio. A lo externo, cualquiera es potencialmente un enemigo. Estamos en el caos, sensibilidad a toda variable o señal. Trayectorias muy cercanas pueden conducir a derroteros completamente diferentes. Pequeños cambios, ruidos, rumores pueden desencadenar reacciones en cadena y conductas colectivas emergentes. Instintivamente reaccionamos y nos asimos de aquello que pensamos puede, ilusamente, retornarnos a una condición de no estrés sin miedo aunque el precio sea de mayores restricciones en los grados de libertad. En ese contexto predomina la sinrazón y no la razón. 

Nos toca por tanto ver la relación parte-todo, contextualizar el ambiente crísico interno en lo planetario, retomar lo que nos presentan desunido, por partes y organizarlo. ¿Cuál cemento o tejido une a las partes y  está siendo obviado?. 

El preámbulo de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela nos dice  lo que   somos: “Una  sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural….”  y le agregamos: dentro de una  realidad multidimensional dialógica (coexistencia de lo antagónico, complementario y concurrente). Su población no es homogénea,  hay diversidad

El reduccionismo imperante en los modelos y teorías de finales del siglo XVIII y XIX nos llevaba  a considerar que un conjunto puede estar representado en un individuo promedio y que de ahí se podía  extrapolar  al conjunto de individuos y  predecir el futuro. En el reduccionismo la suma de las partes es igual al todo, sin embargo hoy en día estos modelos y teorías han sido superados en las ciencias y reservados para condiciones de idealidad, homogeneidad y de linealidad.

Sorprende por ello la propuesta reduccionista  formulada para la Constituyente  en donde parece darse por sentado que  la suma de sectores representa a la totalidad de la población electoral de un país. Esta premisa es falsa y es nuestro deber y obligación señalarlo.

Sorprende igualmente la consideración de mediciones  en la realidad virtual: una imagen de un televisor, una fotografía de una calle, un titular de un periódico para dar cuenta de cantidad: “..600000 personas han sido consultadas por la Constituyente..”. Parece mucho pero es sólo  el 3% de la población electoral considerada para los comicios del 2015.  Ahora sería  menor de 3%.   Por otra parte, hay que denotar, que las unidades de cantidad  están representadas en el sistema internacional de medidas aceptado por Venezuela (MKS) y debe ser contable, que se pueda contar uno a uno. El sistema electoral es el ejemplo en el caso de elecciones democráticas. Es contable, tiene protocolos de control y sistemas de verificación y el universo de la población que puede votar está constituido atendiendo a criterios claramente definidos que se aplican por igual independiente de las especificidades, preferencias o el sector en que se pudiese ubicar al votante. Y opera igualmente, para el que va a ser electo.

 Podríamos  extender nuestras consideraciones a como el pensamiento reduccionista  nos quiere llevar a la diatriba pocos/muchos, izquierda/ derecha, bueno/malo o, que toda la  población que votó por un cambio puede ser reducida a un solo representante que es mi contrincante. Es decir, de una relación de más del doble de votos que resultó en la elección 2015 con 212  asambleístas, la convierto en una relación 1:1.  

El principio dualista  elemento central en el paradigma reduccionista, fue  basamento de teorías  en la ciencia  clásica (El sujeto es separable del objeto; la partícula de la onda,  que la suma de partes es igual al todo)  y en teorías filosóficas como el materialismo dialéctico. Hoy por hoy sabemos que no es uno u otro -ni resultará una síntesis de ambos- sino  que la suma de las partes puede ser mayor o menor que el todo; que es inseparable  partícula-onda; sujeto-objeto; espacio-tiempo; individuo/ población –ambiente y que la diversidad de individuos no puede ser representada en sectores porque habrá tanto sectores como individuos para que tenga validez la premisa y con ello se demuestra que la  suma de sectores no representa a la totalidad de la población electoral de un país  y por ello, en una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural se debe ir a un referendo consultivo previo porque es  diversa. No es homogénea

Acudimos al raciocinio porque es  la manera en que podemos superar  errores e ilusiones que están presentes en nuestras percepciones y distorsionadas aún más en un ambiente crísico. La  ciencia incorpora métodos y procedimientos que pueden ser falsables. Apegarse a doctrinas e ideologías nos lleva a la racionalización sobre lo aparente y con ello a falsos dilemas pues la racionalización no incorpora criterios de comprobación o refutación.





[1]Morín (1999).,Los siete saberes necesarios para la educación del Futuro. texto elaborado para la UNESCO


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